TRAYECTORIA, MÍSTICA Y LEGADO

Hablar de Carlos Alberto Solari (Paraná, 1949) no es solo hablar de un cantante, un compositor o un poeta; es asomarse al fenómeno socio-cultural más masivo y devocional de la historia de la música argentina. De los sótanos de La Plata a congregar a más de 300.000 almas en un predio rural, la trayectoria del Indio es el reflejo de una ética inquebrantable, una poética críptica y una fidelidad absoluta a la independencia artística.
1. Los Años Formativos y la Cofradía Platense (Década del 70)
Aunque nació en Entre Ríos, la historia de Solari se moldea en La Plata. En los años 70, en un clima de efervescencia cultural y asfixia política, el Indio se movía en ambientes de vanguardia cinematográfica y teatral.
Es en ese ecosistema donde cruza caminos con Skay Beilinson y la visionaria Carmen «Negra» Poli. Juntos, a mediados de la década, dan vida a una cofradía artística multidisciplinaria que incluía performances, monólogos, danza y música en vivo. Nacía formalmente Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
En esos primeros años, los shows eran happenings caóticos en pequeños teatros de La Plata y la Capital Federal (como el Teatro Lozano o el Bambalinas), donde se repartían los famosos buñuelitos de ricota que terminaron bautizando a la banda.
2. La Era de Oro: El Fenómeno de Los Redondos (1985 – 2001)
Los Redondos rompieron todas las reglas de la industria discográfica: nunca transaron con la televisión, no vendieron su alma a los grandes sellos corporativos y mantuvieron una autogestión total.
La Consolidación en los 80
El debut discográfico llegó en 1985 con Gulp!, un disco fresco que ya mostraba la pluma afilada del Indio. Sin embargo, fue con Oktubre (1986) —una obra maestra estética y musical con las visuales de Rocambole— que la banda capturó el inconsciente colectivo de una juventud post-dictadura. Himnos como «Jijiji» o «Preso en mi ciudad» sentaron las bases del sonido redondo.
El Crecimiento Masivo y los Estadios
A caballo entre los 80 y los 90, con discos como Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!!… Estás liquidado y el doble Lobo suelto / Cordero atado, la banda experimentó un crecimiento exponencial. El público mutó: pasaron de los pubs y de canchas cerradas como Obras Sanitarias a colmar estadios de fútbol (Huracán, Racing, River Plate).
El Indio se convirtió en la voz de los marginados de la década del 90. Sus letras, cargadas de metáforas sobre la alienación, el consumo, el poder y la resistencia, eran coreadas por la «población ricotera», que empezó a convertir cada concierto en un ritual itinerante conocido como «El pogo más grande del mundo».
La Disolución (2001)
Tras el lanzamiento de Momo Sampler (2000), un disco con fuerte impronta tecnológica y oscura, las tensiones internas por la custodia del material histórico de la banda (los videos de los shows en vivo) llevaron a un distanciamiento irreversible entre el Indio y Skay. En el año 2001, tras un último show histórico en el Estadio Chateau Carreras de Córdoba, Patricio Rey entró en un parate definitivo.
3. El Renacimiento Solista: Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado (2004 – Presente)
Lejos de retirarse, Solari demostró que la mística no le pertenecía solo al nombre de la banda, sino a su propia estampa. En 2004 debutó como solista con su banda de apoyo, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, lanzando el disco El tesoro de los inocentes [Bingo Fuel].
A partir de allí, construyó una sólida discografía solista que expandió sus fronteras musicales hacia texturas más modernas, electrónicas y de un rock alternativo denso:
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Porco rex (2007)
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El perfume de la tempestad (2010)
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Pajaritos, bravos muchachitos (2013)
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El ruiseñor, el amor y la muerte (2018)
Las «Misas Ricoteras»
Durante esta etapa, el Indio trasladó sus shows al interior del país (Tandil, Junín, Mendoza, Olavarría) para evitar el colapso logístico de la Capital. Estos conciertos se transformaron en verdaderas epopeyas antropológicas. Ciudades enteras duplicaban su población durante el fin de semana del show. En marzo de 2017, en Olavarría, se estima que se congregaron alrededor de 300.000 personas, marcando un hito (y un punto de quiebre logístico) en el rock en español.
4. La Batalla contra el Parkinson y la Mutación Tecnológica
En 2016, arriba del escenario en Tandil, el Indio le confirmó a su público los rumores sobre su salud: «Mister Parkinson me está pisando los talones, pero acá estoy».
Debido a los riesgos que implican la masividad de sus shows y el avance de su enfermedad física, Solari se retiró de los escenarios presenciales. Sin embargo, su mente artística nunca se detuvo:
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El regreso en Holograma: En 2020 y 2021, Los Fundamentalistas continuaron tocando en vivo con el Indio apareciendo de forma virtual mediante imponentes pantallas de alta definición y hologramas, cantando temas nuevos desde su estudio.
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Nuevos proyectos: En los últimos años ha seguido editando música bajo pseudónimos y proyectos paralelos como El Míster y los Astronautas y El Cantante Tímido, utilizando las plataformas digitales para canalizar su inagotable caudal de composiciones.
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Faceta literaria y plástica: Editó su novela gráfica Escenas del delito americano (2017) y su aclamada autobiografía Recuerdos que mienten un poco (2019), en diálogo con el periodista Marcelo Figueras.
Cronología de Discos Esenciales
| Año | Álbum | Etapa | Detalle destacado |
| 1985 | Gulp! | Los Redondos | El debut independiente. |
| 1986 | Oktubre | Los Redondos | Obra cumbre del post-punk y la lírica social argentina. |
| 1988 | Un baión para el ojo idiota | Los Redondos | El salto definitivo a la masividad. Contiene Todo un palo. |
| 1991 | La mosca y la sopa | Los Redondos | Incluye Mi perro dinamita y Un poco de amor francés. |
| 1993 | Lobo suelto / Cordero atado | Los Redondos | Disco doble que explora la dualidad de su sonido. |
| 2004 | El tesoro de los inocentes | Solista | El inicio de la era con Los Fundamentalistas. |
| 2018 | El ruiseñor, el amor y la muerte | Solista | Un disco íntimo, casi de cámara, homenajeando a sus referentes culturales. |